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Hummm... Buena opción

- Hummm... ¡buena opción! - escuchó tras de sí Natalia. - ¿Perdona? - preguntó mientras se giraba con aquellos dos productos en la mano. - Te decía que es una buena opción - respondió el dependiente. - Si no he elegido todavía, sólo estaba comprobando estos dos snacks. - Cualquiera de esos dos que elijas es bueno - replicó - los nervios de toro secos con toque ahumado les suele gustar mucho a los perros y las orejas de cerdo de Babiera premiun también, así que elijas lo que elijas va ser una gran opción. - Es que mi perro es un poco "especialito" - contestó Natalia intentando hacer el gesto de comillas con las manos ahora ocupadas. - Incluso a los más raritos le gustan, en serio... ¡llévate uno y verás! Mañana puedes pasarte a contar qué tal - continuó el tendero medio sonrojado mientras pensaba que esa sería una buena ocasión para volver a verla. - Pues escogeré las orejas a ver qué tal - devolvió la bolsa de nervios de toro a la estantería y se dirigió a la...

Esta es la historia de cómo un pelo blanco llegó hasta mi sudadera

Esta es la historia de cómo un pelo blanco llegó hasta mi sudadera. Resulta que ayer miré la manga de mi sudaderas verde, la que es más tirando a pistacho con un logo de una protectora de animales de Pontevedra que no voy a mencionar, me encontraba sentada en mi silla de escritorio las manos sobre el teclado y lo vi allí pegado, quieto... mis ojos se clavaron en él y se llenaron de lágrimas al recordar su procedencia. Era un pelo más bien gordito y largo, algo ondulado y parecía mirarme con una sonrisa, cerré los ojos y una lágrima descendió por mi mejilla hasta la comisura de mis labios, me mantuvo así unos segundos y me abracé a mi propio brazo con aquel pelo tan emotivo... me pregunté para mis adentros por qué  las cosas tenían que ser así de tristes y apreté más los párpados mientras seguían brotando lágrimas: - Pst, eh! - escuché en voz bajita - Eh, no llores más... tranquila - prosiguió aquel susurro. Había posado mi cabeza sobre el brazo derecho y mi oreja había i...

Érase unha vez nun país moi lonxano, moi lonxano

Érase unha vez nun país moi lonxano, moi lonxano un pequeno ser que pouca xente podía ver. Este ser non era malo de por sí pero facía sufrir ás persoas, estaba na súa natureza porque era o seu modo de vida. Vivía nun tubo de ensaio dun laboratorio estadounidense, este ser ao que ser humano denominou Conavirus. Alguén en misión secreta levou ese tubo de ensaio de viaxe a China onde houbo unha transacción monetaria, o portador do maletín co tubo de ensaio trocou este por unha bolsa chea de billes americanos. Pronto aquel tubo de ensaio estivo nun laboratorio de unha cidade china calquera onde científicos locos xogaron a ser Deus e replicaron millóns de veces a este ser. Un dos científicos que traballaban naquel laboratorio tivo a feliz idea de sacar un dos tubos da seguridade do laboratorio e porse a facer experimentos na casa con diferentes animais. Non se sabe como nin cando eses animais se convertiron en tubos de ensaio andantes, reservorios que din os profesionais do asunto. Os ...

E que, se total esa saia xa non ía ser para doar?

- E que, se total esa saia xa non ía ser para doar? - O que ti digas, pero era miña e non tiñas dereito a tirala - resposta Tere enfadada. - Hai anos que non a pos, dudo moito que che sirva e que mellor maneira de rematar a vida desa prenda que lucir nas cadeiras de outra muller? Porque non, non a tirei Teresita... - di en tono jocoso o home. - En serio me estás dicindo esto? - di máis enfadada ainda. - A ver nena, esa muller da que falo é da túa familia, joder... non fai falla que te sulfures deste xeito! - resposta elevando a voz Antonio. - Nin nena ni ostias, Toño... esa saia era miña e punto pelota! - grita visiblemente alterada. - Baixa o volume Teresita, que te van escoitar as túas fillas - dixo algo máis calmado o home. - Non me sae daquel sitio, cona! - cando Tere empeza a blasfemar a cousa ponse moi peliaguda - Grito se me peta, para eso estou na miña casa. Ademáis a onde ostias vai coa saia se non podemos saír da casa? - Pois, non sei... - ...

Hoy íbamos muy felices por el monte paseando

Hoy íbamos muy felices por el monte paseando, Lucy, Bea yo y los perretes nuestros con su mejor amiga Leda. Primero subimos por un camino algo empinado con muchos árboles. No había eucaliptos y eso me llamó la atención. Al llegar arriba de la primera cuesta respiramos aliviadas de poder haber salido un rato de casa, los perros corrían felices por el lugar mientras sus dueñas se iban contando las aventuras de los días previos en confinamiento. No sé se quién fue la maravillosa idea de ir a por las bicis para poder hacer más recorrido en el mismo tiempo que iba a durar la cuarentena. Ni lo pensamos, somos un poco irresponsables pero por salud mental tenía que ser así. Durante el trayecto nos cruzamos con varios caballos y Lena intentó morderle las patas. Yo me moría de vergüenza y le pedía disculpas a su jinete mientras él se descojonaba de risa. Cuando la galga se cansó de jugar con las patas de un caballo blanco continuamos pedaleando hasta llegar a un camino sin salida donde ...

Acércate, que tengo frío

- Acércate, que tengo frío... fuera llueve y no me apetece demasiado salir. - Pero... ¿cómo vas a salir? - Muy fácil, abro la puerta, salgo y cierro la puerta. ¿A que no adivinas? ¡Ya estaría fuera! - Bah, pero que tontuela eres. Ya sabes porqué lo digo... - Que va, no tengo ni idea de por qué lo dices... no se me ocurre nada - Bueno mujer, a veces no sé si me intentas tomar el pelo o lo dices tan seria cuando pones esa cara. Las dos mujeres empezaron a reírse una frente a la otra... Adela se acercó a Sara y sentó con ella en el sofá. - Ves, así estamos mejor - dijo Sara - ya te decía yo que juntas no pasaríamos frío. - Pero mujer si tienes un nórdico en el sofá y otro en la cama, si pasas frío cuando no estoy es porque quieres - y se volvió a reír. - Adela, ¿te quedarás esta noche en casa? - puso cara de cordero degollado. - Debería volver a casa, quizás me extrañen allí. - No lo creo, Alberto trabaja todo el día hasta tarde. Mándale un mensaje y dile que ...

Para qué? Nunca entendí al mundo

- Para qué? Nunca entendí al mundo y él tampoco a mí.  - Pues con más razón, necesitas a un profesional que te ayude. - Y si es una profesional? - Joder, Antía, que tocahuevos eres! - No tengo huevos... a lo mejor querrás decir ovarios. - Vete a la mierda, gilipolles! Si, con E... - Estamos siempre con la misma mierda, que si los profesionales tienen que ser masculinos, menos cuando son de limpieza que ahí si, son femeninos. - A ver, alma de cántaro, no podemos estar todo el día matizando que si A que si O... ya sabes lo que pienso de estas tonterías. Hay muchas cosas más importantes antes de ponernos tiquismiquis con el idioma inclusivo. - Pero también es necesario, Manuel, en las pequeñas cosas están los cambios y si empezamos por cambiar nuestra perspectiva y cambiar ciertos matices podremos cambiar nuestro entorno. - Lo sé, Antía, lo sé muy bien... pero no hace falta que andes tan melindrosa en casa. Mi "profesional" es masculino y por eso lo he dicho, ...